The breakthrough album of Pink Floyd. It was the perfect mix of musical technique, lyricism, concept, and the best sound engineering of all time by Alan Parsons. Uplifting, beautiful, yet also grim and dark. The best use of sound effects, and spoken voices.
There are no songs in this album that you'd want to skip over as any song removed destroys the entire album. Overall Dark Side of the Moon is a unique album, and still keeps its standard...
The breakthrough album of Pink Floyd. It was the perfect mix of musical technique, lyricism, concept, and the best sound engineering of all time by Alan Parsons. Uplifting, beautiful, yet also grim and dark. The best use of sound effects, and spoken voices.
There are no songs in this album that you'd want to skip over as any song removed destroys the entire album. Overall Dark Side of the Moon is a unique album, and still keeps its standards even today.
Comentario de mrmusic
- jueves 28 de marzo de 2013VER +
Simple y llanamente: el mejor LP de la Historia. Un disco en el que la espectacular guitarra de Gilmour (el solo de Time, por ejemplo), las voces a coro (Us And Them), las magníficas letras existencialistas o un final absolutamente apoteósico se conjuran para redondear una obra maestra. ¿Momentos álgidos? Todos, pero especialmente Time, The Great Gig In the Sky y Brain Damage/Eclipse. Por cierto, probablemente el mejor disco para fumar cannabi...
Simple y llanamente: el mejor LP de la Historia. Un disco en el que la espectacular guitarra de Gilmour (el solo de Time, por ejemplo), las voces a coro (Us And Them), las magníficas letras existencialistas o un final absolutamente apoteósico se conjuran para redondear una obra maestra. ¿Momentos álgidos? Todos, pero especialmente Time, The Great Gig In the Sky y Brain Damage/Eclipse. Por cierto, probablemente el mejor disco para fumar cannabis que se ha escrito.
Comentario de Galego
- miércoles 2 de marzo de 2011VER +
No sé cuántos años en listas, récord de cabecera del hitparade de LPs, ríos de tinta vertidos acerca de la supuesta obra magna de los Floyd y hasta ese dichoso prisma diseñado por Hipnosis me hicieron suponer que "Dark side of the moon" iba a ser el mejor disco que hubiese tenido oportunidad de escuchar hasta la época, ese año 1993 en los que mis cimientos musicales se estaban afianzando a base de meros rascados sobre la superficie del inmenso...
No sé cuántos años en listas, récord de cabecera del hitparade de LPs, ríos de tinta vertidos acerca de la supuesta obra magna de los Floyd y hasta ese dichoso prisma diseñado por Hipnosis me hicieron suponer que "Dark side of the moon" iba a ser el mejor disco que hubiese tenido oportunidad de escuchar hasta la época, ese año 1993 en los que mis cimientos musicales se estaban afianzando a base de meros rascados sobre la superficie del inmenso planeta rock.
Nada más lejos de la realidad. El Cd, adquirido en una tienda de discos de Las Palmas de Gran Canaria al lado de la Avenida Mesa y López, que ofertaba una especie de "compre 10 y le regalamos 1", me dejó frío a la primera escucha. Pocos ganchos musicales, muchos aparatitos sonoros, y encima ese pasmoso e inconfundible single llevado a base de caja registradora machacona "Money" no me gustaba mucho. "Dark side" pasó a formar parte de mis fiascos musicales primitivos y quedó arrinconado en el baúl del olvido hasta que, un par de años más tarde, me compré el sucesor "Wish you were here", que me encantó. Por inercia, decidí rescatar la obra magna y ¡albricias! ¡Qué disco tan bueno! ¿Cómo no me había dado cuenta antes?
Es lo que tienen Waters, Gilmour y compañía. Se resisten, se hacen querer con dificultades, te meten trampas en todas partes para que mandes sus discos al fondo de las estanterías, pero entonces pasa un milagro y te conviertes. Todo encaja. El pulso. Los gritos. Las risas del colocón. Los relojes. El homenaje a "Dear Prudence". En resumen, qué pedazo de disco, la bisagra de unión entre la música que el mismo Syd Barret consideraba anticuada y las locuras de "Animals" y "The Wall". Particularmente, creo que "Wish you were here" es más íntimo y resume lo mejor de la esencia del grupo, pero no cabe duda que "Dark side of the moon" fue capaz de trascender una época entera y gustar a casi todos los consumidores de los más variados estilos de música.
Mis tres momentos estelares del disco:
1) "The great gig in the sky". Alaridos desaforados de Clare Torry (en el momento y lugar adecuados, Abbey Road Studios) al servicio de la causa. No hay letra. Ni falta que hace. Como en el instrumental caleidoscópico "Any colour you like".
2) Uno de los solos de guitarra más bonitos de la historia del rock lo encontraremos en "Money". Gilmour muestra su maestría en todo su esplendor. Consigue hasta olvidar momentáneamente el truquito de la registradora.
3) El clímax de "Brain damage", un homenaje claro a la beatleiana "Dear Prudence". Vuelven a aparecer las risas por doquier, pero el tema no es precisamente alegre, ya que el demente Syd Barret es protagonista. Ese Syd, que volvería dos años a una sesión de "Wish you were here" para constatar en un momento de lucidez lejana que el grupo no tenía nada que ver con sus inicios lisérgicos.
Comentario de beatlespock
- miércoles 26 de enero de 2011VER +
COMENTARIOS
AÑADIR COMENTARIOLegendary Album
There are no songs in this album that you'd want to skip over as any song removed destroys the entire album. Overall Dark Side of the Moon is a unique album, and still keeps its standards even today.
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10/10
Non Plus Ultra
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10/10
Pues sí, ¡el disco es condenadamente bueno!
Nada más lejos de la realidad. El Cd, adquirido en una tienda de discos de Las Palmas de Gran Canaria al lado de la Avenida Mesa y López, que ofertaba una especie de "compre 10 y le regalamos 1", me dejó frío a la primera escucha. Pocos ganchos musicales, muchos aparatitos sonoros, y encima ese pasmoso e inconfundible single llevado a base de caja registradora machacona "Money" no me gustaba mucho. "Dark side" pasó a formar parte de mis fiascos musicales primitivos y quedó arrinconado en el baúl del olvido hasta que, un par de años más tarde, me compré el sucesor "Wish you were here", que me encantó. Por inercia, decidí rescatar la obra magna y ¡albricias! ¡Qué disco tan bueno! ¿Cómo no me había dado cuenta antes?
Es lo que tienen Waters, Gilmour y compañía. Se resisten, se hacen querer con dificultades, te meten trampas en todas partes para que mandes sus discos al fondo de las estanterías, pero entonces pasa un milagro y te conviertes. Todo encaja. El pulso. Los gritos. Las risas del colocón. Los relojes. El homenaje a "Dear Prudence". En resumen, qué pedazo de disco, la bisagra de unión entre la música que el mismo Syd Barret consideraba anticuada y las locuras de "Animals" y "The Wall". Particularmente, creo que "Wish you were here" es más íntimo y resume lo mejor de la esencia del grupo, pero no cabe duda que "Dark side of the moon" fue capaz de trascender una época entera y gustar a casi todos los consumidores de los más variados estilos de música.
Mis tres momentos estelares del disco:
1) "The great gig in the sky". Alaridos desaforados de Clare Torry (en el momento y lugar adecuados, Abbey Road Studios) al servicio de la causa. No hay letra. Ni falta que hace. Como en el instrumental caleidoscópico "Any colour you like".
2) Uno de los solos de guitarra más bonitos de la historia del rock lo encontraremos en "Money". Gilmour muestra su maestría en todo su esplendor. Consigue hasta olvidar momentáneamente el truquito de la registradora.
3) El clímax de "Brain damage", un homenaje claro a la beatleiana "Dear Prudence". Vuelven a aparecer las risas por doquier, pero el tema no es precisamente alegre, ya que el demente Syd Barret es protagonista. Ese Syd, que volvería dos años a una sesión de "Wish you were here" para constatar en un momento de lucidez lejana que el grupo no tenía nada que ver con sus inicios lisérgicos.
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9/10